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Ave mexicana del mes: Eared Quetzal 

Euptilotis neoxenus

Por Biól. Evelyn Martínez-Cuevas

2 de septiembre de 2026

En los bosques de pino y encino de la Sierra Madre Occidental vive un ave que parece llevar pequeños penachos junto a sus orejas: el quetzal orejón, Euptilotis neoxenus, el único representante de su género. Pertenece al orden Trogoniformes y a la familia Trogonidae; sin embargo, los estudios filogenéticos lo sitúan como el grupo hermano de los quetzales del género Pharomachrus, una relación evolutiva que hace de su historia un pequeño capítulo en la historia más amplia de los trogones del Nuevo Mundo.

Su nombre combina palabras griegas relacionadas con “buena pluma” y “oreja”, mientras que neoxenus se refiere al término “recién llegado” o “forastero”, un nombre elegido por John Gould en 1838, cuando describió la especie a partir de un espécimen mexicano que aún no había alcanzado la edad adulta.

Su historia reproductiva se desarrolla en las tierras altas: el quetzal pálido anida en cavidades de árboles y, según un estudio realizado en la Sierra Madre Occidental, utiliza principalmente álamos temlones (Álamo temblón). Aquí es donde el bosque alberga sus propios peligros. Aunque ambos padres participan en la incubación de los huevos y la alimentación de los polluelos, la competencia por cavidades, la caída de árboles muertos y, peor aún, la tala irresponsable limitan sus oportunidades de reproducción. Esto hace que la especie sea vulnerable y contribuye a su clasificación como “Amenazada” en nuestro territorio.

Durante mucho tiempo, el propio Gould solo conoció el espécimen juvenil y tuvo que imaginar al ave adulta que nunca había visto. Hoy sabemos que esta criatura antes desconocida es una rama única del linaje de los trogones americanos, estrechamente vinculada a la salud de los bosques montañosos de México.

Así, entre árboles viejos, cavidades y montañas, y a pesar de los peligros que enfrenta, Euptilotis neoxenus representa la resiliencia y la fuerza del linaje de México. Su presencia también nos recuerda que cada especie es parte de una red ecológica delicada, en la cual la salud de una población depende de la conservación de todo su hábitat.

Durante este mes patrio, en el Jardín Botánico de Vallarta, queremos celebrar a México a través de su biodiversidad: sus paisajes y la variedad de especies que coexisten en ellos. Te invitamos a conocer esta y más historias sobre los seres que hacen posible el equilibrio de nuestros ecosistemas, porque amar a nuestro país también significa proteger sus bosques, montañas y habitantes.

Y llévate esto: En cada vuelo del quetzales orejón, en cada árbol milenario que le ofrece refugio y en cada bosque que logramos conservar, vive una parte insustituible de México.

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